La flexibilidad cognitiva o flexibilidad mental es la capacidad que nos permite adaptar nuestro comportamiento y nuestros pensamientos a situaciones nuevas o inesperadas. Se refiere a la capacidad de habituarse al cambio. Está relacionado con el aprendizaje y la habilidad de solucionar nuevos problemas de manera fluida y eficiente.
La falta de flexibilidad mental, como consecuencia:
- Nos disminuye la capacidad de solucionar nuevos problemas de manera eficiente.
- Nos confronta durante más tiempo a un estado de estrés, ya que existe una dificultad para implementar nuevas estrategias de afrontamiento, con todas las repercusiones que ello conlleva.



En resumen, la falta de flexibilidad mental facilita que nos enfrentemos a una mayor cantidad de nuevas situaciones estresantes y que estas duren más tiempo.
El estado de estrés mantenido generará diferentes reacciones fisiológicas, que mantenidas en el tiempo tendrán un potencial desestabilizador de nuestro organismo. Dentro de todas esas reacciones está el aumento de la tensión muscular.
La razón de ser de la misma está relacionada con la activación de ciertos mecanismos asociados con la supervivencia. Para nuestro cerebro, cuando estamos estresados, es como si estuviéramos viviendo una situación de vida o muerte, como si hubiera un peligro de tal magnitud que pone en riesgo nuestra supervivencia.
Aunque no seamos conscientes de esto, el organismo reacciona internamente, hasta que nuestra mente realice una lectura diferente de la situación. Cosa que, como hemos dicho antes, está relacionada con la flexibilidad cognitiva.
Por esta razón las personas con una flexibilidad cognitiva baja pueden:
- Padecer más episodios dolorosos generados por un aumento de la tensión muscular generada por el estrés, causado por sus dificultades a la hora de encontrar soluciones a las nuevas situaciones estresantes.
- Soportar alteraciones digestivas relacionadas con la dificultad de la regulación neurovegetativa.
- Sufrir estados depresivos si el estrés se mantiene en el tiempo, insomnio, ansiedad, angustia, etc.
En estos casos, en consulta, nos centraremos en facilitar la regulación neurovegetativa, para salir de los efectos colaterales del estrés y así poder trabajar más fácilmente los tejidos y articulaciones implicadas. Posteriormente será importante potenciar la creatividad y el relativismo ya que esto nos facilitará el desarrollo de una mayor flexibilidad cognitiva.
Para finalizar, me gustaría dejarte algunos consejos para aumentar tu flexibilidad cognitiva:
- Realiza actividades que fomenten tu creatividad.
- Ábrete a nuevos enfoques y paradigmas.
- Nutre tus emociones positivas (cómo la alegría).
- Mira las dificultades como maneras de aprender nuevas cualidades.
- Duerme tus horas (las que tu cuerpo necesita).
- Cuestiona tu realidad (siempre hay diferentes enfoques).
Si el estrés está interfiriendo en tu calidad de vida, cuéntame tu caso y te explico cómo puedo ayudarte.



